El año pasado visitamos un colegio de las afueras de Madrid que aplicaba el método Kagan en sus clases. Lo primero que me llamó la atención fue el silencio que había en ellas.Los niños que allí se encontraban eran de un nivel económico alto, y por lo general suelen ser niños bastante mimados y cuidados por chicas que trabajan en la casa.
Tenía tanta curiosidad que pregunté a la tutora de la clase cómo conseguía aquel silencio, y ella me contestó que era porque la respetaban.
Las clases se dividen en tiempos en los que los niños participan, se mueven y hablan. Las clases son dinámicas y todos quieren formar parte de ellas. Se identifican con la clase.
Cuando los niños se dispersan la profesora levantaba la mano y cuando los alumnos la veían tenían que guardar silencio y alzar su mano.
Además cuando a los niños se les mandaba realizar algún trabajo en clase la profesora bajaba ligeramente las persianas, para rebajar la intensidad de la luz, y les ponía música clásica de fondo (dicen que la música amansa a las fieras).
Creo que es de vital importancia que los alumnos aprendan a querer a sus maestros, porque una cosa es el respeto (que puede venir infundado por el temor) y otra cosa es la identificación con el proyecto. Si los niños sienten aprecio por lo que hacen, lo querrán cuidar.
Aplicar la metodología Kagan para obtener silencio en nuestras aulas:
- http://leme.cesga.es/?q=node/119
- http://talleres.global-learning.es/default.aspx

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